Sacrificio de Tupac Amaru II y Micaela Bastidas


18 de Mayo de 2021 Prof. Victor Canales

Uno de los actos heroicos más admirables de nuestra historia se recuerda hoy 18 de mayo. Túpac Amaru II y de su esposa Micaela Bastidas fueron cruelmente torturados y asesinados el 18 de mayo de 1781 en la Plaza de Armas del Cusco .

Haber encabezado en el Cusco la mayor rebelión contra el sistema de gobierno español que imperaba en ese entonces, en protesta contra las malas autoridades, los abusos y la explotación extrema de los indígenas, fue motivo de la pena recibida.

José Gabriel fue descuartizado tras ser tirado por cuatro caballos y decapitado luego de presenciar el exterminio de su familia. Micaela Bastidas fue ahorcada y golpeada hasta morir.

La rebelión la inició como respuesta a las penurias que pasaban los indios cuando trabajaban en las minas (mitas) en las que morían muchos de ellos. Túpac Amaru II buscó negociar con las autoridades españolas la liberación de los indios, lo cual fue negado.

Sin embargo, su muerte no fue en vano, ya que las causas que motivaron su rebelión fueron consideradas para efectuar cambios en el sistema político-administrativo, traduciéndose en la supresión de los corregidores, instaurándose el régimen de las intendencias. Además, se creó la Audiencia del Cusco, donde se ventilaban casos de abusos en contra de los indígenas.

Referencias

  • Klaren, Peter “Nación y sociedad en la historia del Perú”
    IEP (2012) edición digital pág. 161-163

 

Canto Coral a Túpac Amaru

Alejandro Romualdo 

Lo harán volar
con dinamita. En masa,
lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes
le llenarán de pólvora la boca.
Lo volarán:
¡Y no podrán matarlo!

Lo pondrán de cabeza. Arrancarán
sus deseos, sus dientes y sus gritos.
Lo patearán a toda furia. Luego
lo sangrarán:
¡Y no podrán matarlo!

Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos con golpes. Y con clavos
sus costillas. Le harán morder el polvo.
Lo golpearán:
¡Y no podrán matarlo!

Le sacarán los sueños y los ojos.
Querrán descuartizarlo grito a grito.
Lo escupirán. Y a golpe de matanza
lo clavarán:
¡Y no podrán matarlo!
Lo pondrán en el centro de la plaza,
boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros. A la mala
tirarán: ¡Y no podrán matarlo!

Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán descuartizarlo, triturarlo,
mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
Querrán volarlo y no podrán volarlo.
Querrán romperlo y no podrán romperlo.
Querrán matarlo y no podrán matarlo.

Al tercer día de los sufrimientos,
cuando se crea todo consumado
gritando ¡Libertad! sobre la tierra,
ha de volver.
¡Y no podrán matarlo!


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